Consejos generales

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Clasifique la ropa adecuadamente según tres criterios principales. Lo más importante es separar los colores claros de los colores oscuros para que no se manchen mutuamente.

También sepárelos según el tipo de tela que posean. De esta forma, es más fácil establecer un programa de lavado adecuado en su máquina ya que cada tipo tiene sus necesidades propias.
Por último, también es una buena idea separarlos según su nivel de suciedad. No debe mezclar la ropa que esté muy sucia con la que prácticamente no esté, porque propicia que la suciedad se reparta y los tiempos y la calidad del lavado no sean los adecuados.

Si va a lavar prendas muy delicadas, una buena idea es introducirlas en una red o en una funda de almohada para evitar el roce directo y un posible maltrato a causa de eso.
Finalizado el lavado, verifique que la ropa no tenga manchas de jabón. Si las tiene, vuelva a tratarla añadiendo vinagre al agua según el modo de lavado: si es en lavadora, agregue una tacita; si es a mano, una cucharada sopera.

Lavado a mano

Lavar bajo este método implica sacrificar más tiempo, pero también aumentar la calidad. Es preferible lavar a mano en algunas prendas delicadas y que requieren mayor cuidado. Para hacerlo de forma efectiva, primero deje que el detergente se disuelva por completo en el agua antes de introducir y tratar la prenda que se lavará. De preferencia lave con agua fría.

Según el tipo de tejido

Algodón: Lavar con agua fría porque sino se encogen. Lavarlas solas por primera vez porque se suelen despintar.
Lino: Lavarlo a mano con agua a temperatura media.
Lana: Lavar con agua fría y tenderla encima de una toalla y dejarla así hasta que la humedad sea absorbida.
Seda: No lave con centrifugado ni a temperaturas altas. Planchar a temperatura baja y sin vapor.
Tejidos artificiales: No lave con centrifugado para evitar su deformación.
Tejidos sintéticos: Lavarlos con agua tibia y plancharlos a temperatura baja y sin vapor.

El planchado

No basta con lavar y secar la ropa, el paso final para portarlas en su mejor forma es darles un buen planchado. Para ello, tome en cuenta los siguientes consejos:
1) Comience a planchar las camisas por los puños y avance hacia las mangas, el cuello y la parte superior de la camisa. Después planche la parte trasera y reserve hasta el último la parte delantera.
2) En el caso de los pantalones y las faldas, inicie por el reverso y después por el anverso, utilizando un trapo húmedo para que no salgan brillos. Preferible comenzar por la parte alta.
Para las camisas tipo polo, póngalas en su forma habitual y planche suavemente para no deformarlas.

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